Las salidas de Guillermo Francos y Lisandro Catalán tomaron por sorpresa a los gobernadores, que apenas 24 horas antes se habían reunido con ambos y con el presidente Javier Milei en la Casa Rosada. Los dos funcionarios habían sido los encargados de convocar a los mandatarios y de coordinar una foto política que buscaba mostrar el inicio de una etapa de diálogo.
Francos, jefe de Gabinete, y Catalán, ministro del Interior, renunciaron el viernes por la noche, en medio de rumores sobre cambios en el elenco oficial. La decisión cayó como un balde de agua fría en las provincias, que veían en ambos a sus principales interlocutores con el Ejecutivo nacional.
El anuncio, hecho casi en simultáneo con una cena que Milei compartía en Olivos con Mauricio Macri, se produjo en un clima de creciente tensión dentro del oficialismo. En la misma jornada, Patricia Bullrich dinamitó el bloque del PRO en Diputados y arrastró a siete legisladores propios hacia La Libertad Avanza, una jugada que volvió a sacudir el tablero político.
La sorpresa fue general
Varios gobernadores se enteraron por las redes sociales de las dimisiones. “Nosotros somos los que tendríamos que tener los quilombos”, ironizó un dirigente peronista al conocer la noticia. Otro, desde una provincia patagónica, expresó su desconcierto: “Se portan como si hubieran perdido las elecciones”.
El contraste con lo ocurrido un día antes era evidente. El jueves, Milei había recibido a 20 de los 24 gobernadores para presentarles su paquete de reformas —previsional, fiscal y penal—, junto con los lineamientos del Presupuesto 2026. Fue un encuentro en tono conciliador, donde el Presidente se mostró de “buen humor” y los mandatarios destacaron su “voluntad de diálogo”.
Francos había sido una pieza central en la arquitectura política del Gobierno, primero como ministro del Interior y luego como jefe de Gabinete. Su mano derecha, Catalán, había asumido en julio pasado y se había convertido en el nexo más activo con las provincias. Ambos trabajaban para consolidar una red de apoyos que facilitara el tratamiento de las reformas en el Congreso.
Las renuncias, sin embargo, reabren el interrogante sobre cómo reconstruirá Milei esos puentes. Por ahora, solo se confirmó que el vocero presidencial y diputado electo, Manuel Adorni, reemplazará a Francos. El futuro de Catalán es incierto, aunque su nombre suena para la disputa provincial en Tucumán, su tierra natal.
Mientras tanto, en la Casa Rosada aseguran que el Presidente mantiene su plan de salir “a la ruta” y visitar dos provincias por mes junto a su Gabinete, una iniciativa que recuerda al esquema itinerante que ensayó Alberto Fernández.
El fin de semana, lejos de ofrecer calma después de la victoria del 26-O, promete nuevas turbulencias en el oficialismo.

