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marzo 5, 2026

8 de octubre: Perón, memoria y presente

Por Oscar Meza

El natalicio de Juan Domingo Perón no es una efeméride más. Para la nación argentina, y para quienes respetamos su historia y su obra, es un compromiso político y humano. El 8 de octubre de 1895, en Lobos, Buenos Aires, nacía un estratega que marcó a la Argentina y a América Latina con una idea simple y poderosa: el bienestar del pueblo y la soberanía nacional como horizontes concretos, no como eslóganes.

Perón y los derechos sociales

Desde su irrupción en 1943, en el marco del Grupo de Oficiales Unidos, Perón entendió que el Estado debía reconocer y garantizar derechos a quienes sostenían el país con su trabajo. Como secretario de Trabajo y Previsión impulsó aquello que hoy nos parece cotidiano pero entonces era revolucionario: vacaciones pagas, estatuto del peón, ampliación de derechos laborales para asalariados urbanos y rurales que trabajaban de sol a sol. No fue casual que el 17 de octubre de 1945 los trabajadores cruzaran tranqueras y llenaran las calles para reclamar por él; fue el reconocimiento a medidas concretas que les cambiaron la vida.

La etapa de gobierno profundizó ese rumbo con planes quinquenales que expandieron salud y educación públicas, vivienda e infraestructura. También con la presencia de Eva Perón, cuya intensidad política y social dejó marcas hondas en la memoria popular. Ese proceso no estuvo exento de resistencias: el bombardeo a Plaza de Mayo en junio de 1955 y el golpe de septiembre de ese año fueron, además de una interrupción institucional, una herida en los derechos humanos y en la voluntad popular.

Memoria y proscripciones

Dieciocho años de proscripción buscaron borrar a Perón y a su movimiento, incluso prohibiendo nombrarlos. No pudieron. En 1973 Perón volvió y fue elegido con el 62 por ciento de los votos. La memoria no es un accesorio: es una defensa de las mayorías frente a quienes, cada tanto, pretenden desandar conquistas. Lo mismo vale para recordar que Cristina Fernández de Kirchner fue elegida con el 54 por ciento en 2011, y que hoy existe un movimiento internacional y latinoamericano que reclama por su libertad y por el funcionamiento ecuánime de la justicia.

Un presente que interroga

En tiempos en que se intenta desmantelar con estridencias y circos mediáticos lo construido a lo largo de décadas, conviene volver a lo esencial: derechos sociales, soberanía económica, instituciones que funcionen y respeto a la voluntad popular. Las hostilidades de los sectores más reaccionarios no son novedad; la novedad es nuestra capacidad para responder con memoria, organización y proyecto. Perón respetaba a los clásicos porque entendía que un país necesita ideas firmes detrás de sus actos. Esa sigue siendo la tarea: sostener convicciones y empujar, con serenidad y firmeza, para que la Argentina recupere el rumbo que merece.

Hoy, 8 de octubre, no solo conmemoramos un nacimiento. Reafirmamos un camino: el de un pueblo que no olvida, que sabe quién trabajó por sus derechos y quién intentó arrebatarlos. La historia no se borra con decretos ni se tapa con shows; se honra con hechos. Y los hechos, cuando están de lado del pueblo, terminan imponiéndose.