Por Oscar Meza
En la semana que pasó, dos viajes marcaron la agenda: el del presidente Javier Milei y el del gobernador bonaerense Axel Kicillof, ambos a Estados Unidos. Mientras el primero ocupó titulares con gestos de subordinación política y económica, el segundo fue casi silenciado por los grandes medios.
Democracia y soberanía en el centro
Kicillof participó en el foro “Democracia Siempre”, en Nueva York, junto a líderes como Lula, Petro, Boric, Yamandú Orsi y Pedro Sánchez, en un homenaje a Pepe Mujica. Allí se discutió el rol de la democracia en un contexto en el que gobiernos de derecha la ven como un obstáculo. La presencia bonaerense buscó tender puentes y mostrar que hay otro camino posible: el de la integración y la soberanía regional.
Alianzas y cooperación regional
Durante el viaje se firmó un acuerdo de cooperación con el Estado de México, con el objetivo de impulsar salidas económicas conjuntas. También se subrayó la relevancia del BRICS como alternativa al unilateralismo de Estados Unidos, apostando a un mundo multipolar que abra oportunidades reales para los pueblos, y no solo beneficios a los grandes poderes concentrados.
En defensa de Cristina y de la democracia
Otro de los ejes que Kicillof llevó a la agenda internacional fue la defensa de la libertad de Cristina Fernández de Kirchner. En el marco de una movida que impulsan esos mismos presidentes y dirigentes latinoamericanos, se denunció la persecución judicial contra la exmandataria y se la presentó como parte de una lucha global por la democracia. En un escenario donde los poderes concentrados buscan mellar las instituciones, la causa por Cristina se convierte en un símbolo de resistencia democrática.
El contraste político
El contraste es claro: mientras Milei insiste en un camino de dependencia y aislamiento, Kicillof se posiciona en un bloque que apuesta por la integración, el bienestar y la soberanía. Su reciente triunfo electoral en Buenos Aires, con una ventaja de 14 puntos, refuerza esa legitimidad política. En un país atravesado por crisis, no es menor que existan dirigentes que planteen una agenda distinta, con mirada latinoamericana y voluntad de cooperación.

