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abril 20, 2026

Zdero y el “Nunca Más” prestado: la consigna de derechos humanos usada como palo de campaña

La Libertad Avanza Chaco presentó su lista en Sáenz Peña con el acompañamiento explícito de Leandro Zdero. El slogan elegido no fue casual ni improvisado: “kirchnerismo nunca más” y “Capitanich nunca más” se repitieron como cierre del mensaje político.

Timing y espejo bonaerense

Aclaro algo que importa para entender el contexto: ese remate discursivo se instaló en Sáenz Peña un par de días antes de la derrota del oficialismo nacional en la provincia de Buenos Aires. Justamente por eso me parece aún menos afortunado. La consigna ya venía mostrando desgaste en su lugar de origen y el clima electoral marcaba otra música. Repetirla en Chaco no fue solo un problema de timing; fue insistir con un atajo retórico que empobrece la conversación pública.

Qué significa “Nunca Más” y por qué no es intercambiable

“Nunca Más” no es un eslogan disponible en góndola. Es el nombre del informe de la CONADEP (1984) y la fórmula con la que Strassera cerró su alegato en el Juicio a las Juntas (1985). Es el consenso mínimo de la democracia argentina frente al terrorismo de Estado. Usarlo para descalificar a un adversario partidario no solo descontextualiza su sentido: lo degrada. El “Nunca Más” no es un comodín: pertenece a las víctimas, a los familiares y a un pacto civilizatorio.

Informe original de la CONADEP.

Por qué es inapropiado

Primero, porque equipara “adversario” con “enemigo”, y eso erosiona el piso común que necesitamos para competir en elecciones sin incendiar la casa.Segundo, porque borra la diferencia entre crímenes de Estado y diferencias programáticas en democracia.Tercero, porque daña a quien lo pronuncia: si todo es “Nunca Más”, nada lo es. Y cuando nada lo es, el verdadero “Nunca Más” pierde potencia.

El costo político de una consigna fácil

Si el objetivo era mostrar orden y músculo, la consigna elegida introduce ruido. No amplía, achica. Suma rechazos en sectores que distinguen entre disputa partidaria y memoria de los 30 mil. Que el mensaje haya sido planificado y repetido agrava el problema: no fue un exabrupto, fue una decisión.

Lo que corresponde

La dirigencia chaqueña —toda— debería cuidar ese piso. Hay mil formas de diferenciarse de Capitanich o del kirchnerismo sin apropiarse de un emblema que sostiene políticas de memoria, verdad y justicia desde 1984. “Nunca Más” no es un arma arrojadiza: es un límite. Si lo convertimos en consigna de ocasión, perdemos todos.