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marzo 6, 2026

Milei y su diplomacia auto-incendiaria: Irán declaró enemigo a la Argentina y crece el riesgo para el país

Javier Milei vuelve a colocar a la Argentina en el ojo de la tormenta internacional, no por su peso diplomático, sino por su peligrosa imprudencia. Esta vez, el gobierno de Irán incluyó oficialmente a nuestro país en su lista de “enemigos”, señalando al mandatario argentino como uno de los pocos líderes del mundo que avalaron el ataque militar israelí contra territorio iraní en junio pasado.

La inclusión fue parte de un extenso documento presentado por Irán ante la ONU, en el que denunció como violatorio del derecho internacional el bombardeo israelí. Allí, el nombre de Milei aparece con claridad: “El 13 de junio, el presidente Javier Milei respaldó las acciones militares del régimen sionista contra Irán y condenó los ataques defensivos iraníes", dice el texto. Junto a la Argentina, solo figuran Canadá, República Checa y Paraguay. Es decir, una minoría mínima frente a una comunidad internacional que, en su mayoría, pidió desescalar el conflicto y buscar una salida diplomática.

En un mundo cada vez más convulsionado, con tensiones crecientes entre potencias y en zonas de conflicto como Medio Oriente, la política exterior argentina bajo Milei ha perdido todo equilibrio. Al asumir la presidencia, el libertario declaró que mantendría una "alianza inquebrantable" con Estados Unidos e Israel, calificando a Irán como “enemigo” de la Argentina. Estas declaraciones, lejos de proteger los intereses nacionales, los comprometen.

La gravedad de la situación no radica tanto en un posible conflicto directo con Irán, que mantiene aún relaciones diplomáticas formales con Argentina, aunque reducidas. El verdadero riesgo es la activación de células radicalizadas o lobos solitarios que actúan en nombre de supuestas venganzas religiosas o políticas. En vísperas del 31° aniversario del atentado a la AMIA, esta escalada verbal reaviva temores profundamente arraigados en la sociedad argentina.

En 1992 y 1994, la Argentina ya fue blanco de dos atentados terroristas con motivaciones internacionales, precisamente en un contexto de alineamientos automáticos con Estados Unidos y su política en Medio Oriente. Hoy, con una retórica incendiaria y sin matices, Milei reproduce el mismo patrón, pero con un agravante: lo hace en un mundo aún más polarizado y peligroso.

En vez de representar a la Argentina como un país promotor de la paz y el respeto al derecho internacional, Milei elige protagonizar una política exterior basada en provocaciones, lealtades dogmáticas y discursos propios de una cruzada personal. Su lenguaje —lleno de frases altisonantes y declaraciones explosivas— responde más a la lógica de un influencer ideológico que a la de un jefe de Estado responsable.

Mientras tanto, las consecuencias se sienten en todos los frentes: aislamiento regional, pérdida de interlocutores estratégicos, rechazo de grandes sectores de la comunidad internacional y, ahora, el ingreso formal a una lista negra que Irán se encargó de divulgar en todos los organismos multilaterales.

Como si fuera poco, el aniversario del atentado a la AMIA llega este año atravesado por una polémica profunda: el juicio en ausencia que busca juzgar, sin estar presentes, a varios exfuncionarios iraníes y libaneses. Esta figura jurídica —que no garantiza derecho a defensa y se basa en informes de inteligencia de cuestionable valor probatorio— es rechazada por importantes agrupaciones de familiares como APEMIA, Memoria Activa y 18-J, que acusan al gobierno de querer cerrar la causa sin justicia verdadera.

El impulso a este juicio fue avalado por una coalición legislativa que incluyó al PRO, la UCR, La Libertad Avanza y sectores del peronismo. Todo indica que el proceso comenzará en 2026, con respaldo del oficialismo y de la AMIA y DAIA, que organizan el acto oficial cada 18 de julio. Milei asistirá, pero no hablará. A la misma hora, los familiares de Memoria Activa se concentrarán en Plaza Lavalle. Más tarde, habrá una conferencia crítica organizada por el Llamamiento Argentino Judío, APEMIA y la Asociación de Abogados.

Javier Milei no sólo deshonra la memoria de las víctimas con su oportunismo político y su alianza automática con un gobierno israelí cuestionado internacionalmente por crímenes de guerra. Además, transforma a la Argentina en un blanco innecesario, prescindible y evitable. Lo hace con soberbia, desconociendo la historia, ignorando los matices de la diplomacia y despreciando el mandato fundamental de un presidente: preservar la seguridad, la dignidad y los intereses de su pueblo.

Argentina no puede darse el lujo de tener una política exterior que responde a delirios mesiánicos. Porque los errores de un presidente, en este terreno, se pagan en vidas.

Fuente: Pagina12