Durante un control de rutina en el puesto cordillerano de Los Árboles, personal de Gendarmería Nacional encontró dos serpientes exóticas que eran transportadas en bolsas dentro de un automóvil proveniente de Chile. Se trataba de dos ejemplares de Python curtus, una especie originaria del sudeste asiático que ingresó al país sin documentación ni certificados sanitarios, en violación de las normas ambientales y sanitarias.
Las pitones eran trasladadas en condiciones precarias, lo que además de constituir una infracción, representa un caso evidente de maltrato animal. Ambas fueron incautadas de inmediato y puestas bajo custodia del Centro Anaconda de Mendoza, donde se constató que se trata de ejemplares juveniles —un macho y una hembra— en estado de estrés, con bajo peso y signos de deshidratación.
Desde el Ministerio de Energía y Ambiente provincial, el Departamento de Fauna Silvestre tomó intervención para garantizar la atención veterinaria urgente y su posterior recuperación. Ignacio Haudet, director de Biodiversidad y Ecoparque, destacó la gravedad del caso: “Estos animales no solo sufren por el tráfico ilegal, sino también por la ignorancia respecto a sus necesidades específicas. Agradecemos la rápida acción de Gendarmería y el trabajo especializado del Centro Anaconda”.
Las Python curtus, conocidas por su cuerpo robusto y su patrón marrón con manchas amarillas, pueden alcanzar hasta metro y medio de largo. Aunque no son venenosas, su popularidad en el mercado negro de mascotas exóticas las convierte en blanco frecuente del tráfico ilegal. Este tipo de serpientes requiere condiciones estrictas de temperatura, humedad y luz, difíciles de garantizar en cautiverio doméstico, lo que deriva en altos niveles de mortalidad.
Adrián Gorrindo, jefe del Departamento de Fauna Silvestre, enfatizó la necesidad de fortalecer los controles fronterizos y la educación pública: “El tráfico de fauna silvestre atenta contra la biodiversidad y genera sufrimiento innecesario. Es una actividad delictiva que no podemos permitir”.
Desde el Ministerio recordaron que la captura, tenencia y comercialización de fauna silvestre está expresamente prohibida por la ley. Las sanciones varían según el caso, e incluyen desde fuertes multas hasta penas de prisión.
Las serpientes continúan en observación veterinaria, y su destino será determinado una vez que se encuentren fuera de peligro. Mientras tanto, el caso sirve como una advertencia sobre los impactos del tráfico de especies en la biodiversidad y en el bienestar animal.

