El retroceso del consumo no da tregua en las provincias del Litoral argentino. En mayo, la Cámara de Distribuidores Mayoristas del NEA advirtió que la retracción interanual en la demanda osciló entre un 10% y un 12%, y, por primera vez, no se limita a los bienes suntuarios: ya impacta directamente en alimentos de primera necesidad como pan, carne, pollo, aceite y productos congelados.
En Corrientes, los supermercados ya exhiben en sus góndolas segundas y terceras marcas importadas de Brasil, desplazando a los proveedores nacionales tradicionales .
Santa Fe, por su parte, refleja la tensión entre inflación y ventas. Según la Bolsa de Comercio de la provincia, el Índice Compuesto de Actividad Económica (ICA‑SFe) cayó un 0,4% mensual en marzo, y aunque las ventas de supermercados mostraron un incremento nominal del 2,5% interanual, ese avance queda muy por debajo del alza del 43,4% en precios . El resultado es una contracción real del poder de compra de los consumidores santafesinos.
Entre Ríos, en tanto, registró el peor desempeño del país en supermercados: sus ventas crecieron solo un 30,8% entre febrero de 2024 y febrero de 2025, cuando la inflación provincial (y nacional) superó el 66,9%. En términos reales, eso equivale a una caída profunda del consumo minorista.
En Chaco, la situación tampoco mejora. Según un relevamiento de la consultora Politikón Chaco, en marzo las ventas reales en la provincia cayeron 3,1% interanual, con descensos que alcanzaron el 15,1% en bebidas, el 12,6% en productos de almacén y el 8,8% en artículos de limpieza y perfumería, señal clara de una demanda muy debilitada. Además, Julio Ramírez, presidente de la Cámara de Supermercadistas del Chaco, informó una caída del 22,9% en las ventas de supermercados durante mayo, el séptimo mes consecutivo en descenso, donde los productos de primera necesidad sufren los mayores recortes en las compras de los hogares chaqueños.
A nivel nacional, el panorama tampoco es alentador: la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) reportó una baja interanual del 7,6% en el rubro “Alimentos y bebidas” durante mayo, y advirtió que los consumidores están comprando “más racionalmente, con menor frecuencia y priorizando lo esencial”.
Mientras no se encaminen políticas que alivien la carga sobre los salarios y estimulen la recuperación del circulante, la caída del consumo podría profundizarse en los próximos meses. En el Litoral, el desafío será compensar la pérdida de poder adquisitivo antes de que la crisis de ventas se convierta en un golpe de difícil recuperación para pequeños comercios y productores locales.

