Tras nueve meses de negociaciones, el Gobierno de Javier Milei no logró que el Senado aprobara los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla para la Corte Suprema. La sesión, marcada por tensiones y falta de acuerdos, culminó con el rechazo de ambas candidaturas, lo que deja incertidumbre sobre el futuro de García-Mansilla, quien ya había jurado en comisión.
El oficialismo no pudo alinear a sus aliados clave, como el PRO, que votó en contra de los pliegos. Pese a los intentos del secretario de Justicia, Sebastián Amerio, de negociar con la oposición, las gestiones no dieron resultado. La vicepresidenta Victoria Villarruel, quien había postergado el debate dos semanas, no tuvo un rol central en la jornada, y la sesión fue presidida por Bartolomé Abdala, de La Libertad Avanza.
Sin respaldo suficiente, la Casa Rosada intentó evitar el quórum, pero la estrategia no prosperó. Finalmente, los bloques de la UCR, el PRO y Unión por la Patria bajaron al recinto y rechazaron los pliegos.
Con esta decisión, Lijo deberá retomar su cargo de juez federal, mientras que permanece la incógnita sobre García-Mansilla, si seguirá en la Corte hasta que venza su nombramiento en comisión, el 30 de noviembre o renunciará inmediatamente.
Ahora, el Gobierno enfrenta un nuevo reto legislativo: la oposición en Diputados impulsa una comisión investigadora sobre un supuesto fraude con la criptomoneda $Libra, un tema que promete generar más tensión en el Congreso.

