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octubre 14, 2026

Inflación oficial vs. costo de vida: el espejismo estadístico

La inflación interanual publicada por el Gobierno se ubica en torno al 33,4%. Sin embargo, los precios de alimentos, combustibles, alquileres y servicios básicos muestran incrementos muy superiores, lo que expone una brecha cada vez más evidente entre el índice oficial y la realidad cotidiana de los hogares argentinos.

Precios que desmienten la estadística

  • Pan: de $1.580–$2.000 en octubre 2025 a $2.500–$3.200 en octubre 2026 (+60%).
  • Harina: de $1.320–$1.500 a $2.200–$2.800 (+80%).
  • Nafta súper: de $1.500 a $2.215 (+47%).
  • Aceite de girasol: de $2.500–$3.000 a $2.600–$6.000 (+100%).
  • Coca-Cola 2,25 L: estable, con leves bajas.
  • Canasta básica: de $1.213.799 a $1.605.497 (+32%).

Alquileres y servicios

Los contratos de alquiler renovados en 2026 muestran subas superiores al 70%, duplicando la inflación oficial. Los servicios públicos y privados —internet, telefonía, transporte— también se ajustaron muy por encima del índice.

Salarios y poder adquisitivo

  • Salarios: no acompañaron ni siquiera la inflación oficial, mucho menos los aumentos reales de bienes y servicios.
  • Empleo: cayó en sectores industriales y de servicios, con un mercado laboral más precarizado.
  • Ahorro: prácticamente desapareció, con familias que destinan todo ingreso al consumo básico. Por el contrario se incremento exponencialmente las deudas por consumo alimenticio.
  • Consumo: se derrumbó, anticipando un panorama de recesión profunda.

La inflación oficial aparece pisada o mal medida, desconectada de la experiencia cotidiana. Mientras el índice marca un 33,4%, los alimentos, combustibles y alquileres muestran subas del 50% al 100%. El resultado es un derrumbe del poder adquisitivo, caída del empleo y del ahorro, y un consumo en retroceso.

El costo de vida se disparó mucho más que la inflación informada, y la estadística oficial se convierte en un número vacío frente a la realidad de los hogares argentinos. El panorama que se avizora es cada vez más oscuro: salarios estancados, consumo retraído y un poder adquisitivo que se desmorona.