Un informe de la Fundación Mediterránea expuso la tensión entre reservas, inflación y actividad económica. Según el IERAL, hasta septiembre el Banco Central adquirió US$ 14.800 millones en el Mercado Libre de Cambios, pero absorbió 81 de cada 100 pesos que había inyectado por esas compras.
La base monetaria apenas creció 9,2% punta a punta respecto de fines de 2025. El único factor de expansión fue la compra de divisas, contrarrestada por operaciones de mercado abierto, repos con bancos y licitaciones de deuda del Tesoro. “La demanda de pesos no creció como se esperaba: acumular reservas, bajar la inflación y reactivar la economía entraron en conflicto”, señala el informe.
El IERAL advierte sobre un “doble comando” en la política monetaria, donde las necesidades de financiamiento del Tesoro inciden directamente en la programación del BCRA. La acumulación de reservas respondió más a la contracción del crédito interno que a una recuperación en la demanda de dinero, a diferencia de lo ocurrido en la primera etapa de gestión de Milei.
La política monetaria exhibe un sesgo contractivo desde julio. El escenario contrafáctico —menos esterilización y más liquidez— habría dinamizado parcialmente la actividad, pero con riesgos de mayor presión cambiaria e inflacionaria. “Ante una demanda de dinero que no creció como se esperaba, los objetivos de crecimiento, acumulación de reservas y desinflación entraron en conflicto. Frente a este dilema, la estrategia oficial priorizó la acumulación de divisas bajo un esquema de prudencia monetaria coordinado con el Tesoro”, concluye el IERAL.

