El Gobierno del Chaco celebró el Día del Periodista con un agasajo en la Peña Martín Fierro, encabezado por funcionarios provinciales y dirigido a trabajadores de medios. La actividad se realizó mientras siguen abiertas denuncias por persecución a periodistas, detenciones por preguntas al gobernador, despidos masivos en medios públicos y falta de claridad en el manejo de la pauta oficial.
Preguntar también tiene costo
Uno de los casos más graves fue la detención del periodista Fernando Ojeda en Margarita Belén, después de intentar hacerle preguntas al gobernador Leandro Zdero durante una actividad oficial. El episodio generó repudios de organismos de derechos humanos, entidades periodísticas y sectores sindicales.
Ojeda había consultado por temas sensibles de la gestión provincial. La respuesta terminó con una demora policial y dejó una señal preocupante para el ejercicio del periodismo en Chaco.
También se suma el caso de Roberto Espinoza, periodista crítico de la gestión provincial, quien denunció amenazas de querella criminal y mantiene un reclamo judicial por su despido del canal público chaqueño. Su salida de Somos Uno, ex Chaco TV, fue presentada como parte de una persecución política e ideológica.
En redes sociales, Espinoza cuestionó el agasajo oficial por el Día del Periodista y apuntó contra Marcos Resico, secretario de Asuntos Estratégicos. Lo acusó de disciplinar a medios y periodistas mediante el reparto de pauta publicitaria estatal. Además, sostuvo que la gestión Zdero habría destinado más de $33 mil millones a ese esquema.
Medios públicos vaciados
El conflicto con la prensa chaqueña tiene un antecedente importante en enero de 2025, cuando el Gobierno provincial despidió a todo el personal de planta de los medios públicos de Chaco. La medida alcanzó a trabajadores de Chaco TV, Somos Uno y Radio Provincia, y fue denunciada por el sector como un vaciamiento de los espacios estatales de comunicación.
El impacto fue laboral, pero también político e institucional. Los medios públicos deberían garantizar pluralidad, acceso a la información y producción al servicio de la ciudadanía. En cambio, se eliminó una planta completa de trabajadores y se reemplazó esa estructura por personal contratado con criterios políticos, reduciendo la diversidad de voces.
En este escenario complejo, el festejo oficial quedó limitado a una parte del mapa mediático. El Gobierno agasajó a la prensa que acompaña, mientras los sectores críticos siguen reclamando respuestas por despidos, exclusión y presiones.
Pauta oficial sin reglas claras
Otro punto central es la distribución de la pauta oficial. La Secretaría de Asuntos Estratégicos, conducida por Marcos Resico, fue cuestionada por la falta de claridad en los criterios de asignación.

Pedidos de acceso a la información pública buscaron conocer montos, beneficiarios y parámetros utilizados para repartir publicidad estatal. Las respuestas oficiales fueron objetadas por incompletas, fuera de plazo o insuficientes.
La pauta oficial es dinero público. Su reparto debe tener reglas claras, datos verificables y criterios transparentes. Si los datos no aparecen, crece la sospecha de que el Gobierno premia medios afines y deja afuera a las voces críticas.
El Día del Periodista encontró al Chaco con poco para festejar. La libertad de prensa se visibiliza en la posibilidad de preguntar, publicar críticas y trabajar sin miedo a represalias por parte del gobierno de turno, en este caso el de Leandro Zdero. En la provincia, esa garantía está lejos de la realidad.

