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abril 10, 2026

La escribana en la mira: vínculos cruzados entre el entorno de Adorni y la Causa Cuadernos

La figura de Adriana Mónica Nechevenko irrumpió con fuerza en la escena pública, no solo por su rol como escribana de Manuel Adorni en la investigación por presunto enriquecimiento ilícito, sino también por sus conexiones con uno de los expedientes más sensibles de los últimos años: la Causa Cuadernos.

Hasta hace poco una desconocida para el gran público, Nechevenko fue citada a declarar en Comodoro Py y sorprendió por un tono distendido que contrastó con la gravedad de los hechos bajo análisis. Sin embargo, su nombre no es nuevo en el ámbito judicial: ya había sido propuesto como testigo en la megacausa que investiga presuntos pagos ilegales vinculados a la obra pública durante el kirchnerismo.

En ese expediente, su aparición estuvo ligada al empresario Patricio Gerbi, titular de la constructora Coarco y uno de los imputados que se acogió al régimen del “arrepentido”. Gerbi reconoció haber realizado pagos indebidos en el marco de concesiones viales y, en ese contexto, mencionó a la escribana como posible testigo en caso de que se cuestionaran ciertos documentos clave.

Nechevenko no solo trabajó para Coarco, sino que su firma aparece en múltiples trámites societarios de empresas vinculadas al grupo, incluyendo actas recientes de designación de autoridades. Aunque desde el entorno del empresario relativizan su rol —la describen como alguien que realizaba tareas administrativas menores—, su reiterada presencia en documentación sensible vuelve a ponerla bajo la lupa.

El dato que más inquieta es la superposición de vínculos. Por un lado, su relación profesional —y de larga data— con Adorni; por otro, su participación en estructuras empresariales que quedaron involucradas en causas de corrupción de alto impacto. La propia escribana reconoció conocer a “los Adorni” desde hace más de dos décadas, aunque evitó precisar el grado de cercanía.

A esto se suman interrogantes aún sin respuesta, como sus reiterados ingresos a la Casa Rosada durante la actual gestión, algunos de ellos de varias horas de duración, sin explicación pública clara sobre los motivos. Tampoco ofreció detalles cuando fue consultada sobre estos movimientos.

Su trayectoria incluye, además, otros antecedentes polémicos. Según revelaciones periodísticas, en el pasado tuvo vínculos profesionales con firmas relacionadas a maniobras ilegales en el circuito de la efedrina, por lo que debió declarar ante la Justicia años atrás.

En el caso específico de Adorni, Nechevenko tuvo intervención directa en operaciones inmobiliarias que hoy están bajo investigación. Actuó como escribana en la compra de propiedades y en la constitución de hipotecas, algunas de ellas con condiciones llamativas: préstamos de origen privado, tasas inusuales e incluso financiamiento sin interés por sumas significativas.

La propia escribana admitió que no solicitó información sobre el origen de los fondos utilizados por el funcionario y que, en algunos casos, fue ella quien lo vinculó con las personas que facilitaron las operaciones. Estas declaraciones, lejos de despejar dudas, sumaron nuevos interrogantes sobre la transparencia de las transacciones.

El entramado que rodea a Nechevenko combina elementos que, por separado, ya serían sensibles: vínculos políticos, conexiones empresariales y participación en operaciones financieras cuestionadas. Juntos, configuran un escenario que complejiza la situación del jefe de Gabinete y mantiene el foco de la investigación en expansión.

En definitiva, más que una figura secundaria, la escribana aparece como un nexo clave en una red de relaciones que atraviesa distintas causas y momentos políticos. Y en un contexto donde cada detalle suma, su rol difícilmente quede relegado a un segundo plano.