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marzo 16, 2026

Subieron 4% los combustibles en Chaco: el bolsillo paga otra vez el alza del petróleo y la liberación de precios

Las estaciones de servicio de Resistencia aplicaron este fin de semana aumentos cercanos al 4% en naftas y gasoil. El movimiento se dio después del nuevo salto del Brent por la escalada bélica en Medio Oriente, pero el problema no se agota en el precio internacional del crudo: también refleja una política nacional de desregulación que deja al mercado interno sin amortiguadores y que en Chaco encuentra respaldo político en la gestión de Leandro Zdero.

Qué aumentó en Resistencia

La recorrida en estaciones de servicio de la capital chaqueña mostró subas en las principales banderas. En YPF, la nafta Súper pasó de $1744 a $1794 y la Infinia de $1893 a $1969. En diésel, el Diésel 500 subió de $1933 a $2011 y el Infinia Diésel de $2027 a $2086. En Shell, la Súper trepó de $1781 a $1857 y la V-Power Nitro+ Nafta de $2037 a $2068; en gasoil, Evolux Diésel pasó de $1977 a $2052 y V-Power Nitro+ Diésel quedó en $2174. Axion también ajustó: la Súper pasó de $1721 a $1799, el Diésel X10 de $1979 a $2069 y el Quantum Diésel X10 de $2109 a $2149, mientras la Quantum Nafta se mantuvo en $2039. Llenar un tanque de 50 litros con Súper de YPF cuesta ahora $89.700, unos $2.500 más que la semana pasada.

El disparador inmediato fue el petróleo. El Brent volvió a ubicarse por encima de los 100 dólares y llegó a tocar los 105 dólares en medio de una crisis energética agravada por ataques a infraestructura y restricciones al tránsito en la zona del Estrecho de Ormuz. En ese contexto, el traslado a los surtidores argentinos volvió a activarse.

No es sólo el barril

Pero atribuir el aumento únicamente al crudo internacional sería contar media historia. En Argentina, el Gobierno viene profundizando una política de menor intervención sobre el mercado de combustibles. En 2025 derogó la obligación de informar en tiempo real los cambios de precios en surtidor, una medida presentada como parte de la desregulación del sector. A eso se suma la lógica de “micropricing” aplicada por YPF, basada en ajustes graduales según zona, demanda y evolución del mercado, una herramienta pensada para evitar saltos bruscos pero que, en los hechos, consolida aumentos frecuentes cuando la presión internacional aprieta.

Cuando el petróleo sube, el traslado aparece tarde o temprano. Cuando baja, la rebaja no llega con la misma rapidez ni en la misma proporción. En los últimos días, distintos reportes sobre el mercado local señalaron que desde febrero hubo subas promedio de 6,7% en nafta y gasoil, mientras el Gobierno ya había quitado herramientas de seguimiento público diario sobre esos movimientos.

Una política nacional que Zdero acompaña

Ese rumbo tampoco encuentra cuestionamientos en la Casa de Gobierno del Chaco. Leandro Zdero se alineó políticamente con Javier Milei, por eso, la suba de los combustibles en Chaco no puede leerse sólo como efecto externo de una guerra lejana. También es la consecuencia local de una política nacional que libera precios, reduce controles y deja que el mercado acomode el surtidor según su conveniencia. Y en una provincia con salarios deteriorados, ese esquema no termina en el tanque: se filtra en el costo del transporte, la logística, los alimentos y el resto de la economía cotidiana.

Cuando el petróleo sube, el golpe llega rápido. Cuando baja, el alivio casi nunca aparece con la misma velocidad. Ese no es un accidente del mercado. Es una decisión política.