La conferencia de prensa de los exintegrantes de la comisión investigadora del caso $LIBRA no surgió por una iniciativa aislada de la oposición ni por una pulseada parlamentaria más. El punto de quiebre fueron los nuevos datos incorporados a la causa a partir del peritaje al celular de Mauricio Novelli, que revelaron comunicaciones directas y reiteradas con Javier Milei, Karina Milei y Santiago Caputo en las horas decisivas del lanzamiento y derrumbe de la criptomoneda. Con esas pruebas sobre la mesa, el caso volvió a cobrar fuerza política y judicial, y dejó al Presidente en una posición mucho más difícil de sostener que la que había intentado instalar desde febrero de 2025.
Las llamadas que volvieron a poner a Milei en el centro
El dato central que reactivó el caso es simple y políticamente demoledor: Novelli, señalado como uno de los articuladores del lanzamiento de $LIBRA, mantuvo contactos con Milei en los minutos previos y posteriores a la difusión del token. Según distintas reconstrucciones periodísticas sobre el peritaje, hubo varias llamadas entre ambos ese 14 de febrero, además de comunicaciones con Karina Milei y Santiago Caputo. Es decir, la evidencia conocida en los últimos días contradice la idea de un Presidente ajeno, desinformado o sorprendido por lo que estaba promoviendo desde su cuenta oficial.
La gravedad política no está sólo en la cantidad de contactos, sino en el momento en que ocurrieron. Las comunicaciones se registraron justamente durante la ventana en la que se lanzó el activo, se disparó su cotización y luego se desplomó, con pérdidas masivas para quienes ingresaron tarde al esquema. Esa secuencia debilita todavía más la defensa pública que ensayó Milei, cuando intentó despegarse del episodio diciendo que no estaba interiorizado en el tema y que, al conocer mejor la situación, decidió borrar el mensaje. Las pericias, al menos en términos políticos, van en sentido contrario.
La conferencia de prensa en Diputados
Sobre ese nuevo cuadro probatorio, los exmiembros de la comisión investigadora convocaron la conferencia de prensa en Diputados. Allí anunciaron que pedirán el apartamiento del fiscal Eduardo Taiano, a quien acusan de haber entorpecido la investigación, y que impulsarán pedidos de informes e interpelaciones para que Javier Milei, Karina Milei y otros funcionarios expliquen el contenido de sus comunicaciones con Novelli. El mensaje político de la oposición fue que, después de conocerse estas pruebas, ya no alcanza con el silencio oficial ni con atacar a periodistas o querellantes.
En ese marco, Ferraro y otros legisladores plantearon que el nuevo material confirma lo que la comisión había advertido en su informe final de 2025: que la participación presidencial no podía reducirse a un simple posteo desafortunado. Aquel informe ya había sostenido que Milei habría prestado una colaboración imprescindible para la maniobra y había atribuido responsabilidad política también a Karina Milei. Las pericias al teléfono de Novelli no cerraron el caso: lo reabrieron con más volumen y con pruebas que dejan peor parado al Gobierno.
Un problema más serio para la Casa Rosada
La reactivación del caso $LIBRA no responde entonces a una maniobra opositora sin sustento, sino a la aparición de evidencia que vuelve mucho más difícil sostener la versión oficial. A las llamadas y mensajes se suman otros hallazgos mencionados en las publicaciones sobre el peritaje, como documentos vinculados a un presunto acuerdo económico y borradores asociados a la difusión del token. Todo eso empuja el expediente a una zona más delicada: ya no se discute sólo la imprudencia de un Presidente que promocionó una criptomoneda, sino la posibilidad de una coordinación previa con actores directamente involucrados en la maniobra.
Para la Casa Rosada, el problema es doble. Por un lado, las pruebas conocidas en los últimos días dañan la defensa política de Milei. Por otro, vuelven a instalar en el Congreso y en la Justicia una pregunta que el Gobierno no logró cerrar: de dónde salió la información precisa que el Presidente difundió, quién se la acercó y qué grado de conocimiento tenía sobre la operatoria de $LIBRA antes de publicarla. La conferencia de Diputados fue, en ese sentido, la consecuencia directa de un expediente que empezó a mostrar datos más comprometedores que los que el oficialismo esperaba.

