Marzo se encamina a cerrar con otro dato incómodo para el gobierno en materia de inflación. Los primeros relevamientos privados muestran que la dinámica de precios que dejó febrero continúa durante las primeras semanas del mes, lo que complica la expectativa oficial de quebrar el piso del 2% mensual.
El propio ministro de Economía, Luis Caputo, admitió que la evolución del índice de precios comenzó a generar preocupación dentro del gobierno. Tras reiterar que el actual escenario responde en parte a la “herencia recibida”, el funcionario reconoció que la meta de que la inflación mensual “empiece con cero” podría demorarse hasta el último trimestre del año.
Los datos acumulados tampoco ayudan al objetivo oficial. Entre enero y febrero la inflación ya sumó 5,9%, una cifra que pone en tensión las proyecciones del presupuesto 2026, que estimaba una suba de precios cercana al 10% para todo el año, un cálculo considerado demasiado optimista por la mayoría de los analistas.
Las consultoras que monitorean semanalmente los precios detectan aumentos persistentes, sobre todo en alimentos. La firma LCG registró subas de 1,6% en la primera semana de marzo y de 1% en la segunda, impulsadas principalmente por la carne, a lo que se sumaron aumentos en huevos y lácteos.
El relevamiento de la consultora Econviews mostró variaciones algo menores, con incrementos de 0,6% y 0,8% en las dos primeras semanas del mes. En tanto, Eco Go midió hasta el 8 de marzo un avance de 0,4% y proyecta una inflación mensual cercana al 2,5%.
Si se mantiene esa tendencia en los alimentos, la Canasta Básica Total —que marca el ingreso necesario para que una familia tipo no sea considerada pobre— podría superar los mil dólares, equivalentes a unos 1.400.000 pesos al tipo de cambio actual.
En este contexto, pocos analistas esperan una desaceleración brusca. Las proyecciones del mercado siguen ubicando la inflación mensual más cerca del 3% que del 2%.
Marzo además suma presiones estacionales. El inicio del ciclo lectivo impacta en el rubro educación, con aumentos en colegios privados y útiles escolares, factores que suelen incidir de manera significativa en el índice del mes.
A esto se suma la incertidumbre internacional por el conflicto en Medio Oriente, que vuelve a tensionar el precio del petróleo. El barril de crudo Brent superó nuevamente los 100 dólares y ya se aplicó un aumento del 6% en los combustibles locales, cuyo efecto todavía no se trasladó plenamente al resto de la economía.
El gobierno mantiene como principal estrategia para contener la inflación el superávit fiscal y el control del frente cambiario. El Banco Central continúa comprando divisas —unos 45 millones de dólares en la última jornada— que luego son absorbidas por el Tesoro para evitar que los pesos presionen sobre los precios. Por ahora ese esquema mantiene al dólar en torno a los 1.410 pesos.
Entre los economistas, las previsiones son cautelosas. Fausto Spotorno estima que la inflación se moverá entre 2,5% y 3% mensual al menos hasta mayo o junio. En un escenario favorable, señaló, podría ubicarse entre 1% y 1,5% hacia fin de año, aunque advirtió que el proceso está expuesto a múltiples riesgos.
El ex funcionario del Banco Central Enrique Szewach también considera improbable que el índice mensual baje del 1% en 2026. Según explicó, la economía atraviesa un proceso de reacomodamiento de precios relativos que limita una baja rápida de la inflación.
Una visión similar expresó Carlos Melconian, quien cuestionó el actual esquema macroeconómico al señalar que existe un desequilibrio entre el fuerte ajuste fiscal y la dinámica del crecimiento. El economista también advirtió sobre el riesgo de atraso cambiario si el dólar se mantiene contenido mientras los precios internos continúan subiendo.
Las tensiones de la economía también se reflejan en el sistema financiero. De acuerdo con el último informe del Banco Central, las billeteras virtuales registran una mora del 25% en los créditos que otorgan, el nivel más alto de los últimos tres meses.

