La última medición nacional de imagen de gobernadores dejó una señal negativa para el Nordeste. En marzo, tanto el chaqueño Leandro Zdero como el correntino Juan Pablo Valdés registraron una baja en su imagen positiva y perdieron posiciones en el ranking federal elaborado por CB Global Data.
En Chaco, Leandro Zdero se ubicó en el puesto 16 con 50,4% de imagen positiva y 46% de negativa. El mes anterior había quedado 12°, con 52,5% de valoración favorable. La baja fue de 2,1 puntos y de cuatro puestos en el ranking.
En Corrientes, Juan Pablo Valdés quedó en el puesto 17 con 50,2% de imagen positiva y 42,6% de negativa. En febrero había debutado en el puesto 11 con 52,8% de positiva, por lo que la caída fue de 2,6 puntos y de seis lugares en la tabla.
Dos caídas en un mismo mes
Aunque ambos mandatarios conservaron saldo positivo, el retroceso de marzo los empujó hacia la mitad baja de la tabla nacional. No se trata todavía de un derrumbe, pero sí de una señal de desgaste en dos provincias donde el humor social viene atravesado por problemas económicos, pérdida de poder adquisitivo, conflictos sectoriales y demandas de gestión que no encuentran respuesta solo con discurso.
En el caso de Zdero, la caída se produce en un contexto político más tenso, con reclamos salariales, conflicto con trabajadores estatales y cuestionamientos crecientes sobre los efectos concretos del ajuste provincial. El dato no lo deja en zona crítica, pero sí muestra que la imagen favorable perdió consistencia en apenas un mes.
En Corrientes, la baja impacta sobre Juan Pablo Valdés en el arranque de su gestión. Después de haber comenzado febrero en una posición relativamente mejor dentro del ranking nacional, marzo le cortó ese impulso inicial y lo desplazó varios lugares hacia abajo.
Del podio a la parte baja de la tabla
El dato más elocuente de marzo no es solo que Zdero bajó unos puntos. Es que cayó del segundo lugar que supo ocupar en 2025 al puesto 16 en apenas unos meses. Esa pendiente resume mejor que cualquier discurso el desgaste de su imagen. Valdés también retrocedió en Corrientes, pero en Chaco la señal es más fuerte: cuando un gobernador pasa de pelear arriba a quedar lejos de la cima, lo que aparece no es solo un mal mes, sino una pérdida evidente de impulso político.

