La Bienal Internacional de Escultura del Chaco 2026 quedó oficialmente lanzada en Resistencia con la presentación de los diez artistas seleccionados para el certamen central y el anticipo de una programación que volverá a combinar arte, formación, espectáculos y actividades abiertas a toda la comunidad. La edición de este año se desarrollará del 17 al 26 de julio y tendrá nuevamente a la capital chaqueña como escenario de una de las citas culturales más fuertes del invierno en el NEA.
Un lanzamiento que volvió a poner a la Bienal en el centro de la agenda cultural
El acto de presentación se realizó el 6 de marzo, en el Día Internacional del Escultor, en el auditorio de la Casa de las Culturas. Allí, la Fundación Urunday y las autoridades presentes oficializaron el inicio de la cuenta regresiva para una edición que no sólo apunta al concurso internacional, sino a una agenda más amplia con exposiciones, artes escénicas, artesanía, actividades urbanas y espacios académicos. Entre las novedades anunciadas, la Bienal 2026 también será sede de la reunión anual y del simposio del ICLAFI, comité científico vinculado a ICOMOS, organismo consultivo de la UNESCO en patrimonio cultural.
La organización volvió a subrayar el peso simbólico y cultural que el evento tiene para Resistencia, una ciudad que hizo de la escultura parte de su identidad urbana. En su sitio oficial, la Bienal define la edición 2026 como una manifestación internacional de arte contemporáneo que reunirá a artistas y comunidad en un mismo espacio, con acceso libre y gratuito a todas sus actividades.
Los diez escultores que competirán en julio
Según lo informado durante el lanzamiento, los artistas seleccionados para competir en la edición 2026 son Néstor Vildoza, por Argentina; Alex Sorokin, por Bielorrusia; Georgi Minchev, por Bulgaria; Mauricio Guajardo, por Chile; José Carlos Cabello Millán, por España; Francesca Bernardini, por Italia; Anna Teresa Rasinska, por Polonia; Furkan Depeli, por Turquía; Lyudmyla Mysko, por Ucrania; y Ulash Urakov, por Uzbekistán. Todos trabajarán a cielo abierto ante el público.
La información difundida en el lanzamiento habla de 439 postulaciones provenientes de 70 países, con un fuerte alcance internacional de la convocatoria.
La competencia central se realizará con mármol travertino y acero inoxidable, materiales que los propios escultores podrán usar de manera alternativa o complementaria. Como en cada edición, las obras producidas durante el certamen pasarán luego a integrar el patrimonio escultórico de Resistencia, reforzando ese perfil de museo a cielo abierto que la ciudad viene construyendo desde hace décadas.
Mucho más que un concurso de escultura
La Bienal 2026 no se limitará al certamen internacional. El programa anticipado incluye el Premio Desafío, muestras de la Asociación de Escultores Chaqueños, encuentros de artesanos argentinos y de pueblos originarios, festival filarmónico juvenil, propuestas de arte y tecnología, cursos, talleres, conferencias, artes escénicas, expositores y el ciclo Agitá la Bienal, orientado a expresiones urbanas y emergentes. La apuesta es que durante diez días Resistencia vuelva a respirar cultura en múltiples formatos y no sólo alrededor del concurso principal.
El evento forma parte de un proceso sostenido que convirtió a la Bienal en una referencia internacional de la escultura y en una celebración popular de gran escala. En una provincia golpeada por la retracción económica, la Bienal vuelve a aparecer también como una oportunidad concreta para activar circulación de público, turismo y consumo cultural en Resistencia y su área metropolitana. No resuelve los problemas de fondo, claro, pero sí confirma que cuando el arte se organiza con dimensión pública pasa a ser movimiento real de ciudad.

