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marzo 6, 2026

El operativo de victimización que no fue: Milei cerró en Moreno con más policía que militantes

El Presidente fue a Moreno para buscar violencia y se encontró con vecinos enojados

Javier Milei eligió Moreno para el cierre de campaña bonaerense con la intención de mostrar una postal de violencia y reforzar su discurso de persecución. Pero el operativo montado para esa escenografía falló: hubo más efectivos de seguridad que asistentes, el predio nunca se llenó y lo único que se respiró fue el clima enrarecido de un acto que buscaba agresiones que no llegaron.

En medio del escándalo por las coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad que comprometen a su hermana Karina y a los primos Menem, el Presidente intentó desplazar la atención hacia la idea de que el kirchnerismo “lo quería matar”. Sin embargo, lo que quedó a la vista fueron militantes desganados, micros con gente traída de distintas localidades, merchandising repartido en cajas y un escenario sobreprotegido por la Policía Federal, la Bonaerense, Gendarmería, Casa Militar, la policía local, seguridad privada y hasta francotiradores.

La estrategia era clara: buscar incidentes para mostrarse como víctima. Incluso, en la previa, Milei ya había advertido a un medio extranjero que la oposición quería “matarlo”. Pero en Moreno no hubo más que un forcejeo que terminó con un periodista agredido. El discurso presidencial se redujo a defender a su hermana y a deslizar que el domingo podría haber “empate técnico” en las legislativas.

Mientras Milei hablaba, parte del público se retiraba y los huecos en el predio se hacían visibles. Los cánticos con consignas como “kirchnerismo nunca más” convivían con el fastidio de vecinos que, desde sus casas, ironizaban: “Hay más canas que libertarios”.

Desde la gobernación bonaerense habían advertido sobre la precariedad del predio y el riesgo de incidentes. Axel Kicillof incluso pidió a los vecinos no acercarse y calificó la convocatoria de “sospechosa”, mientras su ministro de Seguridad alertó a Casa Militar sobre las malas condiciones del lugar y el pedido excesivo de refuerzos de Infantería.

El acto terminó sin la foto buscada. Sin agresiones, sin victimización y sin épica. Milei partió rápidamente hacia Los Ángeles para reunirse con empresarios, dejando atrás un cierre deslucido que evidenció más la debilidad de su armado bonaerense que la supuesta “violencia kirchnerista”.

Fuente: Pagina12