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marzo 6, 2026

Síntoma de una época: Una mujer fallece tirada en la terminal de ómnibus de Castelli

El viernes 1 de agosto, pasadas las 12:40 h, una mujer de unos 50 años oriunda de la comunidad wichí de El Pintado – El Sauzalito sufrió una descompensación mientras esperaba el colectivo en la terminal de Juan José Castelli y falleció en el acto, sin posibilidad de reanimación. Según constataron fuentes oficiales, el personal médico que llegó al lugar no pudo revertir el paro cardíaco repentino.

La Policía del Chaco intervino, dio aviso a la Fiscalía y esperó la llegada del Gabinete Científico para las pericias de rigor, tras lo cual se trasladó el cuerpo para la autopsia correspondiente.

Aun cuando algunos medios limitaron su cobertura a un breve despacho policial, usuarios de redes sociales llegaron a identificarla como “Tsinha”, señalando que había viajado sola desde su comunidad en busca de atención médica y murió “tirada en el piso” sin asistencia suficiente.

La mayoría de los portales locales cubrió el hecho como un suceso más en la sección policial, sin profundizar en las particularidades de su condición indígena ni en posibles fallas del sistema sanitario que afecten a las comunidades originarias del Impenetrable chaqueño.

Esa ausencia de profundidad periodística refleja, quizá y de manera indirecta, la indiferencia del Estado. O quizás peor aún, podría revelar ciertos intereses en la trascendencia de tal o cual noticia, de acuerdo a los intereses particulares de los medios en su relación de dependencia económica con el gobierno de turno.

Cuando quienes menos recursos tienen mueren “tirados en el piso” de una terminal, sin un último abrazo ni un certificado de dignidad, algo falla. No es solo un caso aislado: es el termómetro de un sistema que no prioriza a los que menos tienen.

Que una mujer indígena muera sola y sin voz en una estación de ómnibus no es tragedia de un día; es síntoma de un sistema que no mira a quienes necesitan contención del Estado.