La propuesta de designación de Peter Lamelas como embajador de Estados Unidos en Argentina generó un fuerte rechazo en el Congreso. Legisladores de Unión por la Patria, la UCR, la izquierda y fuerzas provinciales calificaron sus declaraciones como una intromisión inaceptable en la política interna y reclamaron al Poder Ejecutivo que no le otorgue el plácet diplomático.
El motivo del repudio fueron los dichos del diplomático en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado norteamericano, donde manifestó que su función será “apoyar al gobierno de Milei”, “vigilar” los acuerdos provinciales con China, y “asegurarse de que Cristina Kirchner reciba la justicia que bien merece”. Estas afirmaciones fueron interpretadas como una amenaza al federalismo, una presión sobre el Poder Judicial y un aval explícito al oficialismo.
Desde Unión por la Patria se presentó un proyecto para declarar a Lamelas “persona no grata”, argumentando que sus expresiones violan el principio de no injerencia y representan “una ofensa a la soberanía nacional”. En paralelo, el interbloque de senadores opositores pidió al Gobierno que rechace su designación.
El malestar se amplió a otros sectores. Desde la UCR, el senador Pablo Blanco calificó las declaraciones como “una amenaza inadmisible al federalismo”, mientras que Julio Cobos cuestionó si Lamelas también alude a compras chinas realizadas por Mendoza, que fueron destacadas incluso por el Ejecutivo nacional.
En redes sociales y comunicados oficiales, el rechazo fue transversal. Cristina Kirchner lo acusó de intentar condicionar la democracia argentina, y legisladores como Wado de Pedro y Cecilia Moreau hablaron de “proscripción”, “colonialismo” y “supervisión extranjera”. “La patria no se vende”, escribió Moreau.
Desde la izquierda, Christian Castillo lo comparó con un virrey. Y el socialista Esteban Paulón, junto a Mónica Fein, presentó un proyecto para rechazar sus dichos y exigir al Ejecutivo que no le reciba las cartas credenciales.
El diputado Eduardo Valdés fue uno de los más enfáticos: “Este señor cree que es el virrey de los viejos imperios. No sabe que acá hubo un 25 de Mayo y un 9 de Julio”, dijo. Y alertó sobre un intento de “disciplinamiento regional” por parte de Washington.
En la misma línea, el Partido Justicialista acusó al embajador propuesto de “fragmentar la institucionalidad nacional” y criticó al gobierno de Milei por “entregar soberanía”. Desde el Partido Solidario, Carlos Heller advirtió que sus expresiones son “de altísima gravedad institucional” y se inscriben en una “estrategia global de intervención de EE.UU.”.
También se pronunciaron los gobernadores opositores, mientras que el oficialismo nacional guardó silencio. Para buena parte del arco político, las declaraciones de Lamelas no solo comprometen la relación bilateral, sino que revelan una injerencia deliberada en la dinámica interna del país.
Fuente: La Nación

