El informe preliminar sobre el accidente del vuelo 171 de Air India, ocurrido el mes pasado en Ahmedabad, India, generó fuertes críticas en el sector aeronáutico por la falta de claridad y omisiones relevantes. El Boeing 787 Dreamliner, que se dirigía a Londres, se estrelló contra un edificio a menos de un minuto del despegue, provocando la muerte de 241 personas a bordo y 19 en tierra. Un pasajero sobrevivió.
La Oficina de Investigación de Accidentes Aéreos de India (AAIB), encargada de liderar la investigación, publicó un documento de 15 páginas en cumplimiento con los protocolos internacionales que exigen un informe preliminar en un plazo de 30 días. Si bien el reporte detalla algunos eventos ocurridos durante el vuelo, no ofrece conclusiones sobre las causas del accidente. Entre las pocas certezas figura la desconexión simultánea de ambos interruptores de corte de combustible apenas segundos después del despegue. Esto privó a los motores de empuje y provocó la caída. Aunque se intentó reiniciar ambos motores, ya era demasiado tarde para evitar el impacto.
Los interruptores en cuestión, diseñados con un mecanismo de bloqueo para evitar activaciones accidentales, sólo deberían utilizarse al comienzo o final del vuelo. El informe señala que uno de los pilotos preguntó al otro por qué había desconectado los interruptores, a lo que el segundo respondió que no lo había hecho. Sin embargo, el documento no incluye la transcripción de esa conversación ni identifica a los interlocutores, lo que ha sido uno de los aspectos más cuestionados por expertos y entidades del sector.
Desde la Asociación de Pilotos Comerciales de India se advirtió que vincular el accidente con una acción deliberada de uno de los pilotos sin pruebas verificadas resulta irresponsable y poco ético. Air India, a través de su CEO, Campbell Wilson, también solicitó prudencia y evitar conclusiones prematuras.
Especialistas en aviación manifestaron que la omisión de transcripciones de la grabadora de voz de cabina, así como la ausencia de detalles técnicos sobre el desempeño de los motores en los momentos críticos, limitan seriamente el valor informativo del informe. También se criticó la mención a un boletín de seguridad emitido en 2018 por la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos, en el que se advertía que ciertos interruptores podían venir de fábrica sin su mecanismo de bloqueo activado. Aunque no implicaba una condición insegura, se recomendaba su inspección preventiva. Según el informe, Air India no había realizado esas verificaciones.
Ingenieros consultados por medios internacionales consideran que esta referencia resulta irrelevante, ya que el módulo de control de aceleración del avión accidentado había sido reemplazado en dos oportunidades, la última dos años antes del siniestro.
Desde el sector técnico, la falta de información sobre el intervalo entre la desconexión de los interruptores y el intento de reinicio ha generado especulaciones adicionales, sobre todo porque un piloto capacitado podría accionar los interruptores para intentar recuperar un motor que esté perdiendo potencia.
La Dirección General de Aviación Civil de India ha ordenado a todos los operadores revisar los interruptores de corte en aeronaves del mismo modelo antes del 21 de julio. No obstante, muchos especialistas señalan que la AAIB podría estar evitando ser demasiado explícita y que el informe ha sido redactado para dejar entrever hipótesis sin afirmarlas.
A la espera del informe final, cuya publicación debería realizarse en un plazo de un año aunque muchas veces se demora más, los familiares de las víctimas, el personal de la aerolínea y la comunidad aeronáutica internacional siguen reclamando explicaciones concretas que permitan evitar tragedias similares en el futuro.
Fuente: BBC News

