La vicepresidenta Victoria Villarruel profundizó su enfrentamiento con Javier Milei al respaldar la sesión del Senado que el presidente y su entorno buscaban invalidar, y lanzó fuertes críticas tanto hacia él como hacia su hermana Karina. A través de publicaciones en Instagram, Villarruel cuestionó el estilo de vida presidencial y el distanciamiento de la Casa Rosada respecto de la realidad cotidiana de los argentinos.
"Soy el funcionario que más seguido ve al pueblo. Porque voy al supermercado, me compro mis propias cosas y viajo por todo el país. Hace rato que nadie ve a los argentinos", disparó. También apuntó contra lo que considera una falta de sensibilidad social por parte del Ejecutivo: "Un jubilado no puede esperar, y un discapacitado menos. Que ahorren en viajes y en la SIDE y listo".
Villarruel respondió así a usuarios que la atacaban por haber abierto el recinto para tratar leyes que el oficialismo consideraba una amenaza al equilibrio fiscal, como la moratoria previsional, el aumento de jubilaciones y la emergencia en discapacidad. A los cuestionamientos por redes, contestó que "si hay equilibrio fiscal, asistir a los más desprotegidos no debiera ser tan terrible".
El tono de sus respuestas desnudó el profundo malestar interno que atraviesa al gobierno libertario. La vicepresidenta también acusó a sus detractores de usar "patotas digitales" y lanzó una crítica directa al corazón del discurso oficialista: "¿En serio yo me corrompo viviendo en mi departamento y de mi sueldo? ¿O se corrompe más quien viaja por el mundo, mete familiares, vive en un palacio y no sale de ahí para ver cómo la pasa la sociedad?".
La sesión en cuestión, que fue respaldada por 42 senadores, evidenció la soledad del presidente incluso dentro de su propio espacio. La disputa comenzó cuando la comisión de Presupuesto, bloqueada por el oficialismo desde abril, fue convocada por la oposición para dictaminar un proyecto ya aprobado por Diputados. El secretario parlamentario Agustín Giustinian fue enviado como veedor, pero luego, presionado por el Ejecutivo, sostuvo que no había dictamen válido.
Pese a ello, Villarruel permitió el avance del debate y fue señalada por el entorno presidencial como "traidora". La reacción libertaria en redes fue furiosa, y los comentarios en sus publicaciones debieron ser restringidos por su equipo.
En un momento particularmente revelador, un usuario le reprochó que no acompañe las decisiones del presidente. Villarruel respondió: "Cuando el Presidente decida hablar y comportarse adultamente, podré saber cuáles son sus políticas".
Más allá del tono agrio del intercambio, lo que está en juego es una disputa por el liderazgo y la orientación de un gobierno que prometió un cambio radical, pero que se encuentra cada vez más dividido y con dificultades para sostener una agenda común. La fractura ya no es solo discursiva. Villarruel marcó un límite: hay un sector del poder que no está dispuesto a convalidar el aislamiento social ni el ajuste a cualquier costo.
Fuente: LPO

