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junio 4, 2026

Un púlpito demasiado político: las duras críticas de un pastor evangélico al discurso de Milei en Chaco

La sorpresiva elección de la Iglesia Portal del Cielo, en Resistencia, como escenario para el cierre de un congreso evangélico quedó opacada por el malestar que generó el discurso de Javier Milei. El presidente y líder libertario hizo de aquel púlpito un mitín político: cargó contra la “justicia social” del peronismo, llamó a “combatir al Estado” y reclamó una “batalla cultural” en defensa de “la libertad”.

Pastor Norberto Saracco.

Para Norberto Saracco, pastor con más de medio siglo al frente de la iglesia Buenas Nuevas en Parque Avellaneda y referente del Consejo de Pastores porteño, aquello fue “lamentable”. Saracco considera que el templo, pensado para celebrar la fe, no debía prestarse a un “claro acto partidario” en el que, según su mirada, abundaron “falsos argumentos, distorsiones maliciosas y afirmaciones totalmente contrarias a las enseñanzas del evangelio”.

Recibimiento del gobernador Zdero al presidente Milei en el aeropuerto de Resistencia.

Más allá del derecho que asiste a cualquier organización para invitar al Presidente, el pastor remarcó la responsabilidad moral que conlleva usar un espacio sagrado. “Cada vez que se unió la fe con la política, la que perdió es la fe”, advirtió. Y puso en contraste este episodio con la histórica visita de Raúl Alfonsín a la iglesia Stella Maris en 1987, donde, dijo, “no lo invitaron a dar un discurso político, sino que respondió a un llamado pastoral”.

El presidente Milei y su hermana recibiendo regalos del Pastor Ledesma.

Saracco cree que la estrategia de Milei —vincular capitalismo con protestantismo para desprestigiar la “justicia social”— no resiste un mínimo análisis histórico. “Olvida o ignora que sociedades protestantes como Estados Unidos e Inglaterra sostuvieron la esclavitud y el racismo; y que los países con mejor nivel de vida son los escandinavos, donde el Estado juega un rol muy presente”, señaló.

La repercusión de las críticas fue instantánea: en pocas horas, Saracco recibió adhesiones de colegas de todo el país y del exterior. Pese a ello, mantuvo un tono mesurado: reconoció que los organizadores “tienen derecho a invitar a quien quieran” y aún así consideró que en este caso “se cruzó una línea”.

El pastor Jorge Ledesma no se pronunció públicamente; sin embargo, varios feligreses relataron su incomodidad. De fondo, la disputa entre una propuesta ultraliberal que busca reducir el rol estatal al mínimo y una iglesia que, en muchas de sus obras sociales, depende de subsidios o convenios con el mismo Estado que Milei cuestiona.

En su reflexión final, Saracco alertó sobre el riesgo de confundir “la prédica evangélica con un panfleto político”. “El Evangelio no puede ser absorbido por ninguna corriente partidaria —concluyó—; de lo contrario, corremos el peligro de convertir la fe en un mero instrumento de poder”.

Fuente: La Nación