El sábado 5 de julio, el presidente Javier Milei aterrizó en Resistencia cerca de las 18:00 y regresó a Buenos Aires antes de las 21:00, en una gira estrictamente religiosa: participó del cierre del Congreso Mundial “Invasión del Amor de Dios” y de la inauguración del megatemplo Portal del Cielo, sin hacer anuncios de gestión ni asistir a actividades oficiales fuera de la iglesia.
En el escenario, el apóstol Jorge Ledesma le obsequió varios tomos de La Biblia de las promesas, una gorra conmemorativa y un cuadro enmarcado con motivos bíblicos, en un gesto que simbolizó el nexo entre el Gobierno y el ala evangélica.
A su llegada fue recibido con un abrazo por el gobernador Leandro Zdero, a quien Milei elogió al hablar del “reencuentro del pueblo chaqueño con los valores de la libertad”. Con ese saludo, el Presidente reafirmó el buen vínculo político con la administración radical que desplazó al peronismo en 2023.
En el templo también posó junto al pastor hondureño Guillermo Maldonado, líder del Ministerio Internacional el Rey Jesús en Miami y reconocido en círculos trumpistas, reforzando así su conexión con referentes evangélicos de alcance global.

Su alocución se ancló en pasajes bíblicos y duras críticas al concepto de “justicia social”, al que calificó de “envidia con retórica” y “pecado capital”. También arremetió contra “la moral retorcida de la izquierda” y lanzó una indirecta a Cristina Kirchner: “Por suerte están empezando a caer presos”.
La breve visita quedó circunscripta a un acto de fe y movilización cultural: un paso fugaz sin un solo anuncio que trascienda las puertas del Portal del Cielo.

