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marzo 6, 2026

Crisis del gas: las obras inconclusas que dejó Milei al desnudo por la ola de frío

La ola polar que atraviesa Argentina expuso crudamente las consecuencias de un proceso de desinversión y paralización de obras clave en el sistema energético. A diferencia de otros inviernos críticos, esta vez la combinación de infraestructura inconclusa, mala calidad del gas, falta de planificación y restricciones en las importaciones generó una crisis sin precedentes.

El norte argentino, históricamente relegado en materia de infraestructura energética, volvió a quedar expuesto. La reversión del Gasoducto Norte, una obra ya iniciada por la gestión anterior, fue inaugurada parcialmente pero nunca finalizada por el gobierno de Javier Milei. Su puesta en funcionamiento completa habría amortiguado los efectos de la actual crisis de abastecimiento. Lo mismo ocurre con la planta compresora Las Armas, en Mar del Plata, que quedó abandonada con un 80% de avance.

El Gasoducto Néstor Kirchner, emblema del autoabastecimiento energético nacional, apenas opera al 70% de su capacidad. Aún restan terminar las plantas compresoras del primer tramo, y ni siquiera se licitó el segundo. Todo esto ocurre mientras se multiplican los cortes de suministro, cierran estaciones de GNC y se suspenden exportaciones de gas a Chile, con un impacto millonario en divisas y un aumento de la presión sobre las reservas por compras de emergencia.

La situación en Mar del Plata, agravada por el uso de gas de baja calidad, disparó además un 57% los casos de intoxicación por monóxido de carbono. Esa problemática fue anticipada por técnicos y advertida en su momento por especialistas del sector, pero no hubo medidas preventivas desde el gobierno.

En el Área Metropolitana de Buenos Aires, más de 100.000 usuarios de Edesur sufrieron cortes de luz por la falta de gas para generación térmica. La crisis se profundizó con la salida de servicio de Atucha II por fallas técnicas, justo cuando Atucha I permanece en parada técnica planificada. Desde el sector nuclear advierten sobre una conducción acéfala en Nucleoeléctrica y denuncian inacción oficial.

A este escenario se sumó un episodio insólito: un buque con gas licuado no pudo descargar en puerto argentino. Si bien el gobierno atribuyó la demora a condiciones climáticas, en el sector circulaban versiones sobre demoras en los pagos. El próximo barco llega dentro de doce días.

El Comité Ejecutivo de Emergencia, convocado por el Enargas, se reunió nuevamente tras un año marcado por eventos similares. En mayo de 2024, el gobierno ya había pagado el triple del valor de mercado por un buque de Petrobras, también en medio de una ola de frío.

Al deterioro estructural y operativo se le suma un dato preocupante: el freno de la actividad en Vaca Muerta. Luego de años de crecimiento y récords de producción, se proyecta para el segundo semestre de 2025 una caída del 30% en las etapas de fractura, uno de los principales indicadores de la actividad no convencional. De las 12.274 etapas del primer semestre, se pasará a 8.469 en la segunda mitad del año.

Este retroceso afecta directamente la sostenibilidad del autoabastecimiento energético y de la plataforma exportadora. El impulso que llevaron adelante operadoras como YPF, Tecpetrol, Vista y Pluspetrol empieza a perder ritmo, dejando en evidencia que sin inversiones sostenidas no hay futuro energético.

El país vuelve así a chocar con una realidad conocida: sin planificación ni inversión, el sistema energético argentino queda a merced del clima. Y las consecuencias, como en esta ocasión, no solo son económicas: afectan directamente la salud, la producción y la vida cotidiana de millones de personas.

Fuente: LPO