El frío extremo que afecta a gran parte del país disparó el consumo de gas natural a niveles récord y llevó a las distribuidoras a aplicar medidas de emergencia. Ante la imposibilidad de sostener la demanda, el suministro fue suspendido por 24 horas para industrias con contratos interrumpibles y también para las que poseen contratos firmes, especialmente en Córdoba, Mendoza y el norte argentino.
La decisión fue adoptada por el Comité Ejecutivo de Emergencia, que se reunió este martes por la noche en el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas). Las empresas priorizan el abastecimiento residencial, mientras se reportan dificultades en la inyección desde Vaca Muerta y problemas en la infraestructura de transporte. A esto se suma la falta de planificación e inversión estatal en el sector energético, lo que agrava el cuadro general. “Hubo mucho consumo y problemas de inyección. Un combo explosivo”, graficó una fuente que participó del encuentro.
El consumo superó los 100 millones de metros cúbicos diarios, generando una presión sin precedentes sobre un sistema con notorias falencias estructurales. Las regiones más afectadas son el norte, el centro y el litoral del país, donde la red de gasoductos aún no tiene capacidad para responder a semejantes picos de demanda. La situación se volvió más crítica por fallas técnicas en algunos yacimientos de Vaca Muerta, que redujeron aún más la oferta.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires también se sintieron las consecuencias. Con la salida del gas para generación eléctrica, las usinas pasaron a combustibles líquidos, lo que derivó en cortes de luz que afectaron a más de 100.000 usuarios.
El Gobierno confirmó la crisis y, en un comunicado, señaló que las distribuidoras de Buenos Aires Norte, Centro Norte, Litoral, Norte, Noroeste, Cuyo y Sur interrumpieron el suministro de GNC e industrias con contratos firmes. En el resto del país, los cortes se limitan a los contratos interrumpibles y en algunos casos a los mínimos técnicos de los contratos firmes.
Desde el oficialismo también se apuntó contra las gestiones anteriores. Según expresaron, la emergencia “vuelve a poner en evidencia los problemas estructurales del sistema energético: durante más de dos décadas, la falta de inversión, las tarifas congeladas y la ausencia de señales de precio impidieron el desarrollo de la infraestructura necesaria”.
El frente polar que ingresó el lunes 30 de junio provocó temperaturas de entre -5°C y 5°C en la mayoría de las grandes ciudades, impulsando un fuerte incremento del consumo residencial para calefacción. Sin embargo, la falta de mantenimiento y expansión en Vaca Muerta, sumada a una política energética que prioriza la retracción del Estado, terminaron por generar un caos de suministro.
La dependencia de importaciones de gas natural licuado (GNL), que llega a precios internacionales desde buques metaneros, añade otra capa de complejidad. Además, la falta de capacidad de almacenamiento impide amortiguar los picos estacionales de demanda.
Si las condiciones se mantienen, la suspensión de gas a las industrias podría prolongarse y extenderse a otras zonas del país.
Fuente: Perfil

