Los depósitos a plazo fijo en pesos comenzaron a ofrecer rendimientos por encima de la inflación, un fenómeno que analistas vinculan con la estrategia del Gobierno para administrar la liquidez del sistema financiero. Mientras las proyecciones oficiales estiman una inflación anual por debajo del 30% en 2025, algunos bancos ya pagan más de 35% a 30 días, generando un atractivo inusual para el ahorrista tradicional.
De acuerdo con datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), las 28 principales entidades del país ofrecen en promedio una tasa nominal anual (TNA) del 31,5% para colocaciones a plazo fijo. Algunas, como el Banco de la Provincia de Córdoba, superan el 35,5%, una cifra significativamente por encima de la inflación proyectada.
El alza en los rendimientos se explica en parte por el fin de la tasa de referencia del BCRA, lo que abrió paso a un esquema más flexible en el que las entidades financieras fijan sus tasas en función de la disponibilidad real de pesos en el mercado. "Los bancos compiten por captar una liquidez que es cada vez más escasa, y eso los obliga a ofrecer tasas más elevadas", explicó Leonardo Anzalone, director del Centro de Estudios Políticos y Económicos (CEPEC).
Desde Empiria Consultores, el analista Gonzalo Lacunza sostuvo que el Gobierno está gestionando un sistema financiero con baja disponibilidad de pesos como parte de una estrategia para sostener tasas reales positivas. Aunque los niveles actuales no alcanzan los picos de mayo, siguen por encima del promedio reciente, lo cual contribuye al proceso de desinflación que el oficialismo considera prioritario.
Un informe reciente de la consultora 1816 indicó que en junio no sólo no aumentó la oferta monetaria, sino que incluso se retrajo, debido a que el Tesoro retiró $2 billones en una licitación de deuda. A esto se sumó un exceso de integración de encajes bancarios a principios de mes, que también contribuyó a una mayor demanda de base monetaria.
“Estamos ante la tasa real más alta desde el inicio del gobierno de Javier Milei, si se toma como referencia la TAMAR mayorista. Es otro indicador de que, al menos en estas semanas, faltaban pesos”, señaló el informe.
En este marco, algunos especialistas creen que la dinámica actual podría ayudar a sostener la demanda de moneda local y aliviar presiones sobre el tipo de cambio, un objetivo clave en un año electoral. Sin embargo, también advierten que un escenario prolongado de tasas elevadas podría frenar el crédito y afectar la recuperación económica. “El desafío es lograr un equilibrio que consolide la desinflación sin frenar demasiado la actividad”, planteó Anzalone.
Lacunza, en tanto, consideró que el Gobierno está dispuesto a priorizar la desinflación aun si eso implica una recuperación más lenta. En ese sentido, el endurecimiento monetario parece ser una apuesta deliberada para ganar tiempo político y estabilizar las expectativas antes de encarar un ciclo de mayor expansión económica.

