El pasado 22 de junio de 2025, Estados Unidos llevó a cabo bombardeos contra instalaciones nucleares iraníes en Fordow, Natanz y Esfahán, en lo que Washington calificó como una operación destinada a “debilitar” la capacidad atómica de Teherán. La respuesta iraní y la de algunos de sus principales aliados no se ha hecho esperar: desde “consecuencias eternas” hasta el exhorto a “no subestimar la fuerza defensiva de Irán”.
El jefe de la diplomacia iraní, Abbas Araghchi, calificó las acciones estadounidenses de “atrocidades” y advirtió que tendrán “consecuencias eternas” para quienquiera que las haya ejecutado. Araghchi subrayó que, a pesar de las sanciones y las tensiones, Irán “reserva todas las opciones para defender su territorio y su pueblo”.
Por su parte, un alto funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán declaró a Reuters que cualquier país de la región que facilite o permita el uso de su espacio aéreo o territorio para estos ataques “incurrirá en graves consecuencias”. Según esta misma fuente, el líder supremo, ayatolá Ali Jamenei, ha ordenado poner a las fuerzas armadas iraníes en “alerta máxima”.
En el plano legislativo, el Parlamento iraní ha votado a favor de facultar al Ejecutivo para cerrar el paso del estrecho de Ormuz, lo que podría paralizar gran parte del suministro global de crudo. Aunque Irán no ha activado esta medida, el gesto refuerza la tesis de Teherán de que no dudará en golpear donde más duela económicamente.
China, por su parte, condenó enérgicamente el bombardeo: “El Gobierno chino condena enérgicamente el ataque de Estados Unidos contra Irán y contra instalaciones nucleares bajo supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica”, afirmó un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Pekín. El comunicado subrayó que esta acción “viola gravemente los propósitos y principios de la Carta de la ONU y el derecho internacional y agrava las tensiones en Medio Oriente”, y urgió a “cesar el fuego lo antes posible” y “comenzar un proceso de diálogo” para restablecer la paz.
Rusia condenó igualmente los ataques, acusando a Washington de “desestabilizar una región ya al borde del conflicto” y respaldó la convocatoria de una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU para “frenar esta escalada”. En el ámbito regional, Hezbolá expresó solidaridad con Teherán y advirtió que “quien ataque a Irán, enfrentará una resistencia unida”, mientras los hutíes de Yemen calificaron el bombardeo de “amenaza directa a la paz mundial” y prometieron que “el precio de esta agresión será muy alto”.
La ONU, a través de su secretario general António Guterres, advirtió que “no existe solución militar que sustituya a la diplomacia” y exhortó a todas las partes a retomar el diálogo antes de que la situación derive en un conflicto de mayores proporciones.
México se sumó con un “llamado urgente por la paz” entre las partes, insistiendo en el respeto a las normas que rigen los conflictos armados.
La amplia mayoría de los gobiernos sudamericanos emitió duras críticas al bombardeo estadounidense contra las instalaciones nucleares iraníes del 22 de junio de 2025, calificándolo de violación del Derecho Internacional y advirtiendo sobre el riesgo de una escalada global. Colombia, por boca de Gustavo Petro, alertó que la acción “incendia el Medio Oriente” y urgió a detener la guerra antes de que implique “problemas nucleares contra toda la humanidad”.
Bolivia, a través de Luis Arce, condenó “enérgicamente” el ataque arbitrario que vulnera los principios de la Carta de la ONU. Venezuela, mediante el canciller Yván Gil, expresó su rechazo “firmemente y de forma categórica”, mientras Chile, con Gabriel Boric al frente, lo tildó de “violación del Derecho Internacional Humanitario” y renovó su llamado a la moderación.
Brasil, por su parte, mediante un comunicado de la Cancillería de Lula da Silva, “condenó con vehemencia” la operación de Washington como “una grave amenaza a la vida y la salud de la población civil” y subrayó la “urgente necesidad de una solución diplomática” .
La única excepción a este consenso fue Argentina: el presidente Javier Milei respaldó sin restricciones los bombardeos y arremetió contra “el ruido zurdo”, proclamando en su cuenta de X “¡Viva la libertad, carajo!” justo después del discurso de Donald Trump .
La comunidad internacional ha reaccionado de forma diversa: mientras Israel aplaude la operación y algunos países europeos insisten en volver a la mesa de negociaciones, actores como Rusia y China piden moderación y diálogo. Las “consecuencias eternas” que vaticina Irán y el resto de sus aliados podrían traducirse en una escalada militar más amplia, o bien en un pulso diplomático destinado a definir el nuevo equilibrio de poder en Oriente Medio.

