En una decisión que refuerza su estrategia de acercamiento con América Latina, China anunció la inclusión de Argentina en su nueva política de exención de visas, junto a Brasil, Chile, Perú y Uruguay. La medida regirá desde el 1° de junio de 2025 hasta el 31 de mayo de 2026 y permitirá a ciudadanos con pasaporte ordinario ingresar al país asiático sin visado por hasta 30 días, con fines turísticos, comerciales o de visita.
El anuncio fue realizado por el vocero del Ministerio de Exteriores chino, Lin Jian, en el marco del IV Foro de Cancilleres de China y la Celac. Aunque el vicecanciller Eduardo Bustamante —enviado por Javier Milei— se retiró del evento antes de la firma del documento final y de la tradicional foto de familia, Beijing mantuvo a la Argentina dentro del beneficio, lo que evidencia que la relación bilateral supera los gestos políticos de coyuntura.
La medida responde a una estrategia más amplia del gobierno de Xi Jinping, que busca facilitar los intercambios con países de la región mediante visas, créditos e inversiones en sectores clave como la energía. El mismo foro fue escenario del anuncio de líneas de crédito por USD 10 mil millones para Chile y Colombia, aunque curiosamente este último no fue incluido en la exención de visas, a pesar de su cercanía política con Beijing y su adhesión a la Nueva Ruta de la Seda.
El gesto hacia Argentina cobra especial relevancia en un contexto en que el presidente Milei ha expresado repetidamente su alineamiento geopolítico con Estados Unidos e Israel, incluso rechazando reuniones diplomáticas con autoridades chinas. Sin embargo, los vínculos comerciales y financieros entre ambos países —que incluyen el swap de monedas y un importante flujo exportador— siguen siendo determinantes para la estabilidad macroeconómica argentina.
La inclusión de tres miembros del Mercosur (Argentina, Brasil y Uruguay) en esta nueva política, junto con Chile y Perú, confirma el interés estratégico de China en la región, más allá de las fluctuaciones ideológicas o diplomáticas. El beneficio tendrá un período de prueba de un año, pero podría consolidarse como una política permanente si los resultados son positivos.

