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marzo 6, 2026

China exime de visa a argentinos y fortalece su vínculo con América Latina, pese al desdén del gobierno de Milei

En una decisión que refuerza su estrategia de acercamiento con América Latina, China anunció la inclusión de Argentina en su nueva política de exención de visas, junto a Brasil, Chile, Perú y Uruguay. La medida regirá desde el 1° de junio de 2025 hasta el 31 de mayo de 2026 y permitirá a ciudadanos con pasaporte ordinario ingresar al país asiático sin visado por hasta 30 días, con fines turísticos, comerciales o de visita.

El anuncio fue realizado por el vocero del Ministerio de Exteriores chino, Lin Jian, en el marco del IV Foro de Cancilleres de China y la Celac. Aunque el vicecanciller Eduardo Bustamante —enviado por Javier Milei— se retiró del evento antes de la firma del documento final y de la tradicional foto de familia, Beijing mantuvo a la Argentina dentro del beneficio, lo que evidencia que la relación bilateral supera los gestos políticos de coyuntura.

La medida responde a una estrategia más amplia del gobierno de Xi Jinping, que busca facilitar los intercambios con países de la región mediante visas, créditos e inversiones en sectores clave como la energía. El mismo foro fue escenario del anuncio de líneas de crédito por USD 10 mil millones para Chile y Colombia, aunque curiosamente este último no fue incluido en la exención de visas, a pesar de su cercanía política con Beijing y su adhesión a la Nueva Ruta de la Seda.

El gesto hacia Argentina cobra especial relevancia en un contexto en que el presidente Milei ha expresado repetidamente su alineamiento geopolítico con Estados Unidos e Israel, incluso rechazando reuniones diplomáticas con autoridades chinas. Sin embargo, los vínculos comerciales y financieros entre ambos países —que incluyen el swap de monedas y un importante flujo exportador— siguen siendo determinantes para la estabilidad macroeconómica argentina.

La inclusión de tres miembros del Mercosur (Argentina, Brasil y Uruguay) en esta nueva política, junto con Chile y Perú, confirma el interés estratégico de China en la región, más allá de las fluctuaciones ideológicas o diplomáticas. El beneficio tendrá un período de prueba de un año, pero podría consolidarse como una política permanente si los resultados son positivos.