Con las fábricas paralizadas y miles de trabajadores movilizados en las calles de Ushuaia y Río Grande, la industria electrónica de Tierra del Fuego entró este miércoles en paro total. La medida fue convocada por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) en rechazo al anuncio del Gobierno de eliminar los aranceles a la importación de celulares, una decisión que, según el gremio y los empresarios, pone en riesgo la continuidad del polo industrial fueguino.
La protesta comenzó al mediodía en Ushuaia y se extendió en forma indefinida en Río Grande, donde se organizó una marcha masiva hacia el centro de la ciudad. El reclamo apunta directamente contra el desmantelamiento del régimen de promoción industrial que rige en la isla desde hace más de 45 años y que fue renovado hasta 2053.
La UOM denunció que la baja de aranceles “afecta gravemente a la industria, los puestos de trabajo y el derecho soberano a continuar habitando esta provincia”. El Congreso de Delegados exigió además definiciones claras del Gobierno provincial y de las cámaras empresarias.
Desde el sector empresarial también hay alarma: si bien celebraron la baja de impuestos internos para la producción local, advirtieron que la apertura total a los celulares importados podría ser el golpe final para una actividad que ya enfrenta competencia desleal por contrabando. Según Afarte, uno de cada tres teléfonos que se venden en el país entra de manera ilegal.
En 2024 se fabricaron en Tierra del Fuego 5,5 millones de celulares y en el primer trimestre de este año se produjeron cerca de 1,5 millones. Los teléfonos importados legalmente no llegan a representar el 5% del mercado.
El paro total tiene respaldo nacional de la UOM y se mantendrá hasta que haya una respuesta “favorable y concreta” que garantice la continuidad del régimen. Para la industria fueguina, el anuncio del vocero presidencial Manuel Adorni, hecho en plena campaña electoral porteña, fue una señal de ajuste con graves consecuencias sociales y económicas para el extremo sur del país.

