Luis Galván, exjugador de la selección argentina y campeón del mundo en 1978, falleció este lunes a los 77 años como consecuencia de una infección renal que deterioró su salud en los últimos días.
Nacido en Fernández, Santiago del Estero, Galván superó una enfermedad de infancia (Mal de Chagas) y desarrolló una extensa carrera como defensor central, destacándose por su capacidad para enfrentar rivales físicamente superiores a pesar de medir 1,68 metros.
Su actuación más recordada tuvo lugar el 25 de junio de 1978, en la final del Mundial entre Argentina y Países Bajos, disputada en el estadio Monumental. Galván cumplió un rol clave en la defensa y fue calificado con un puntaje máximo (10) por medios especializados como El Gráfico, Goles y Clarín, junto a Mario Kempes, autor de dos goles en ese partido.
En la selección nacional formó dupla central con Daniel Passarella bajo la dirección de César Luis Menotti. Su rendimiento fue constante, incluso cuando debía cubrir espacios en defensa por las proyecciones ofensivas de su compañero.
Gran parte de su trayectoria profesional transcurrió en Talleres de Córdoba, donde mantiene el récord de partidos disputados con la camiseta albiazul. Su llegada al club fue facilitada por Ítalo Pauletti, entonces gerente del Banco Nación en Córdoba, quien intervino para concretar su incorporación.
A pesar de su bajo perfil y de haber desarrollado su carrera fuera de los grandes equipos de Buenos Aires, Galván es considerado una figura relevante en la historia del fútbol argentino.

